¿Va a automatizarse el diseño?

El lanzamiento de GPT-3 y lo que algunos programadores lograron hacer con él, nos invitan a preguntarnos: ¿Puede automatizarse el diseño? ¿Qué implicaría, en este contexto?

El año pasado, OpenAI dio a conocer GPT-2, un modelo de red neuronal artificial capaz de componer textos coherentes y cohesivos basándose en una sola afirmación. Al considerar este modelo “demasiado peligroso para ser lanzado” (ya que habría la posibilidad de automatizar la creación a destajo de noticias falsas), la compañía decidió solo lanzar el código de una versión menos poderosa. A la sombra del lanzamiento, John Seabrook de The New Yorker y GPT-2 coescribieron un ensayo al respecto. Los resultados son aterradores y fantásticos. Pero vale la pena destacar algo: Solo fueron posibles porque la red neuronal fue “alimentada” con todo el archivo de no-ficción de The New Yorker, desde el 2007 a la fecha de producción del artículo, además de varias ediciones de la revista digitalizada - y, por supuesto, el artículo en cuestión.

No hay un otro. La inteligencia artificial siempre es gestada, entrenada y refinada por nosotros. Las máquinas pueden aprender "solas", pero siempre tomándonos a nosotros como punto de referencia. Incluso en nuestrospeoresaspectos.

Recientemente, OpenIA lanzó el sucesor de GPT-2, adecuadamente rotulado GPT-3. GPT-3 es un procesador de lenguaje natural tan avanzado que, cuando se lo "alimenta" correctamente, puede diseñar y codear según instrucciones.

Mi reacción al poderío de GPT-3 fue doble: Al primer golpe de vista, me maravilló. Luego, comencé a sufrir una preocupación de ebullición lenta. Como de costumbre, la tecnología en sí no es el problema. El problema es el contexto en el que surge y qué consecuencias podría tener.

IA como reemplazo/IA como asistente

Para comenzar, no puedo sino arrojar la preocupación cliché de "los robots van a quitarle el trabajo a [una demográfica]". Esta tecnología es preocupante solo en un contexto de precarización y homogeneización. Pero, técnicamente, es posible una "convivencia" entre la IA y los diseñadores y programadores. Empresas con volúmenes de producción enormes pueden alimentar la red neuronal con su propio material, para que se encargue del heavy lifting. Por otra parte, los programadores van a poder dedicarse a trabajo más complejo, automatizando tareas sencillas pero pesadas - como está sucediendo en otras industrias.

Automatización y precarización

EnWillRobotsTakeMyJob.com, el diseño gráfico es reportada como una profesión con "bajo riesgo de automatización".

El diseño gráfico y el diseño web son profesiones precarizadas. Así también lo es la redacción de contenidos, otra disciplina en riesgo de ser automatizada, a pesar de su carácter creativo. Con "precarización" no me refiero a una situación por fuera de un marco regulatorio, tanto como a un tipo de relación. El diseñador, como el escritor, tiene que luchar con la idea de que es descartable - Puede estar cobijado por un estudio y/o conexiones en la industria, pero individualmente es percibido como descartable por default.

Esta descartabilidad es potenciada por plataformas en las que diseñadores novatos ofrecen sus servicios a precios irrisorios. Sitios como Fiverr no hacen dinero cobrándole a quienes contratan servicios, sino cobrándole a los proveedores de servicios por trabajar. Y los procesos de búsqueda y contratación están algorítmicamente mediados de tal manera que la dinámica es una de muchos trabajadores compitiendo entre sí - ante todo, mediante precios - para obtener clientes. Los proveedores de servicios no son un bien escaso - abundan, y en su mayoría tienen producciones muy precaris porque no son profesionales ni tienen experiencia en diseño - los clientes lo son.

En este contexto, proveer una alternativa al diseñador que cobra dos dólares un logo es erradicar a ese sector de trabajadores. El primer impulso ante esta posibilidad puede ser descochar un champagne. ¡Qué bien, plataformas cuyo funcionamiento se basa en dinámicas de trabajo humillantes van a desaparecer! ¡A su vez, trabajadores que bajan drásticamente los precios de los servicios de diseño van a dejar de hacerlo! Y sus clientes van a poder acceder a soluciones de, quizás, mejor calidad - Pero, ¿Qué va a pasar con estos trabajadores? No van a dejar de existir. Y probablemente tampoco puedan acceder a mejores condiciones laborales - si no, ya lo habrían hecho.

La IA no erradica el trabajo precario. Es más, buena parte de lo que Big Tech nos quiere vender como "Inteligencia Artificial" es producto de trabajo fantasma: Básicamente, de una serie de microtareas hechas a destajo por trabajadores cuyas tarifas consisten en centavos, y que están tan precarizados que ni siquiera conocen el nombre la empresa que va a disfrutar el fruto de su labor.

Homogeneización estética y automatización

Las interfaces son productos, no solo del trabajo de un individuo y equipo de individuos en una compañía, sino de un contexto. Las interfaces reflejan y refuerzan lógicas sociales. Es en parte por esto que, si bien la elegante solución que dimos al problema de la accesibilidad en el sitio de Ciberiluminismo me enorgullece por su ingenio, no puede ser conclusiva. Cuando diseña, uno siempre da algo por asumido - una lógica que es la correcta, una forma de interactuar con la interfaz que es más cómoda que otra. Estas suposiciones (que son tan descriptivas como preescriptivas), cuando se hacen desde ciertos espacios de poder productivo, se construyen como "mejores prácticas", que dan lugar a un estándar, a un protocolo.

"Ideología" es el plano en el que decidimos qué hacer cuando estamos siendo neutrales. Nuestra ideología le da tono a nuestra neutralidad. Cuando le comandamos a GPT-3 que cree un feed de imágenes, ya en nuestra mente vemos una imagen ideologizada - y posiblemente calcada de algún producto exitoso, Instagram, por ejemplo. Especialmente si GPT-3 va a estar entrenada con material ajeno, el feed que ensamble no va a ser sino una reproducción de ese feed ideológico, de ese feed que consideramos presupuesto, que consideramos "lo que un feed es cuando está siendo neutral". Una barra superior, logo a la izquierda, menú hamburguesa a la derecha. Alienación izquierda para todo. Imágenes del ancho del contenedor. Gradientes sutiles dividiendo la barra superior de la sección principal. Un footer, en el mejor de los casos, fino, con links a información empresarial. En el peor de los casos, cargado con incluso más demandas de engagement.

"Las mejores mentes de mi generación están pensando en cómo hacer que la gente clickee en publicidad."- Jeff Hammerbacher

Como plantea Andy Pressman en una charla que tiene ya algunos años de antiguedad, la estética de la época en materia de diseño es la consecuencia de una necesidad de mercado. La homogeneización llevó a "reducir el medio a una serie de eficiencias del consumidor" - bueno para el C-suite, malo para el diseño.

Lo preocupante acá no es que el diseño vaya a automatizarse, sino que el diseño sea automatizable. Como bien traté en La homogeneización estética no es culpa de los diseñadores. Podemos ver homogeneización en la producción cultural, en el cine y en la televisión, en la producción tecnológica, y en el imaginario de la época. Como bromeó Dena Yago"Genuine risk-taking is usually the mark of desperation, mental illness, or both."

En este contexto, en el que se apuesta a lo (percibido como) seguro, un diseño basado en la repetición artificialmente mediada de patrones, basándose en directivas simples es la materialización de un sueño. El sueño de una producción creativa sin alarmas y sin sorpresas, en la que el diseño no es ya un viaje que emprender para la comprensión más profunda de lo que se hace, y su eventual realización intencionada e inteligente, sino un estorbo. La necesidad del diseño es un problema a resolver al menor costo posible.

La pregunta a hacer, en mi opinión, es si GPT-3 será una herramienta plástica que reemplace aquellas que condicionan nuestros procesos de trabajo, o si será una solución homogeneizante - como lo son otras tecnologías de diseño basadas en IA mucho más tosca. Sería interesante contar con una herramienta que garantice un diseño técnicamente correcto y consistente a través de productos/plataformas, permitiéndole a los diseñadores y programadores dedicar su tiempo a otras tareas - pero, en este contexto, la posibilidad de trabajo más rápido parecería ser más seductora que la posibilidad de complejizar y reinventar sobre condiciones aseguradas. Lo dije en Twitter hace algunos días, homogeneización es el nombre del juego. Si no confrontamos nuestra bancarrota espiritual y creativa, la tecnología solo va a perpetuarla y aseverarla.